El Mundo - Viajes / sábado, 13 de febrero de 1999

Pasaporte: Malú
Edad: 16

Profesion: Cantante. Ha sido la artista elegida por Disney para interpretar el tema central de la banda sonora de la versión española de la película Mulan.

Destino:Méjico

Motivo: La inauguración de una tienda Don Algodón y darme a conocer en los medios de comunicación mexicanos. Estuve casi una semana.

Medio de transporte: Avión. Viajé con Iberia, porque siempre se utiliza la misma, por costumbre. Si puedo elegir, siempre cojo el avión porque es la forma de desplazarme que más me gusta, aunque un viaje como éste, de tantas horas, se hace pesado.

Dormir: Nos alojamos en el hotel Niko, uno de los tres mejores hoteles de la ciudad. Muy moderno, con las habitaciones muy grandes, con mucha luz.

Comer: No recuerdo ningún restaurante en concreto, sólo que probé mucha comida con especias. Se come bien los dos o tres primeros días, pero luego ya te cansas. Muchos tacos, chile y todo picante, tanto que casi me hacía llorar. La verdad es que podría mencionar otras cocinas favoritas antes que la mexicana.

Para ver: Ciudad de México es increíble. Es enorme, con 20 millones de habitantes. Apenas tuve tiempo de conocerla porque prácticamente me llevaban del hotel a las promociones y de vuelta al hotel. Así me conozco toda España: he estado en todas las ciudades y no conozco ninguna. Cuando íbamos por algún sitio yo preguntaba ¿no hemos pasado por aquí ya? Es una ciudad impresionante en la que no hay término medio, hay gran riqueza y mucha pobreza.

Compras: La Zona Rosa. Sobre todo para comprar plata. Es un tipo de mercadillo en el que encuentras muchas cosas de imitación y a muy buen precio. Pero hay que tener cuidado. El chófer que nos llevó hasta allí nos dijo que nos quitáramos los anillos y todo lo que tuviera algún valor porque te atracan con pistola.

Lo peor: La contaminación. En la habitación del hotel tenía un ventanal que ocupaba toda la pared y como estaba en la planta 33, se veía toda la ciudad. Eso en teoría, porque realmente lo que se veía era la capa de contaminación. Allí te suben a la habitación del hotel las botellas de oxígeno como si fueran de agua. Por eso y por la altura, al principio parece que te asfixias.

Lo Mejor: La gente mexicana. Son muy abiertos y te tratan con mucho cariño y ternura.

La anécdota: Nos habían dicho que es una ciudad peligrosa, pero yo, que soy muy valiente, iba a salir por la puerta del hotel cuando el de seguridad me preguntó si iba sola. Al contestar que sí, me dijo: "Muy bien, pero bajo su responsabilidad".

La noche: Me habían recomendado algún lugar para conocer pero no tuve tiempo. Además para salir de noche tienes que llevar un cuerpo de seguridad contigo. En cualquier caso me comentaron que allí la marcha se acaba pronto, que las tres de la mañana les parece ya tardísimo.